31 de diciembre de 2008

La promesa

Nunca se debe prometer más de lo que se puede cumplir.
Nunca se debe prometer más de lo que estamos dispuestos a cumplir.
Nunca se debe prometer.
Nada.
Ni siquiera a nosotros mismos. Sobre todo a nosotros mismos.

30 de diciembre de 2008

La grandeur

El spleen es la mayor aportación de Francia a la comprensión de la condición humana.

28 de diciembre de 2008

La disyuntiva

Las personas con talento no pueden ser felices.
Las personas felices no pueden tener talento.
Todo en orden, pues.

27 de diciembre de 2008

La adhesión

Tomar partido por alguien es una estupidez, una renuncia a la libertad individual. Qué diferente es, en cambio, tomar partido contra alguien.

25 de diciembre de 2008

Desafortunado

“El peor infortunio para un gran hombre es la admiración de los imbéciles”.
Léon Bloy.

23 de diciembre de 2008

El reduccionismo

El creyente siempre argumentará que la razón no es suficiente para entender la complejidad del mundo; mediante esta pseudo-argumentación acusa al racionalista de un indeseable sesgo reduccionista. Qué extraño, en cambio, que ese mismo creyente no considere reduccionista explicar el mundo a través de la fe.

22 de diciembre de 2008

La felicidad de los idiotas

Uno de los motivos por los que los idiotas crecen, se multiplican y pueblan la tierra es que son felices. Y lo son porque su idiotez les impide comprender a quien se mofa de ellos; inmersos en el pozo de su demencia, lo que se dice contra ellos les halaga y les confirma.

20 de diciembre de 2008

La guía

Ante la disyuntiva entre "hacer lo que podemos" y "hacer lo que debemos", siempre deberíamos decidir "hacer lo que queremos".

18 de diciembre de 2008

Árbol de humo

Árbol de humo. Denis Johnson

"Esto no es una guerra, es una enfermedad".

Heredero de una antigua tradición de literatura bélica que podría remontarse a los griegos clásicos, Johnson sitúa la acción de Árbol de humo en el entorno de la guerra del Vietnam, aunque no se trata en este caso de una crónica bélica al uso, no hay descripciones de grandes batallas ni de grandes movimientos de ejércitos, nada que ver con los dioramas literarios ni con las sutilidades de la estrategia: el campo de juego es el ser humano, y la novela se limita a explorar la condición humana del soldado: mediante el seguimiento de unos pocos protagonistas a través del tiempo, desde los primeros 60 hasta finales de los 70, con una coda en los prolegómenos del cambio de siglo; y del espacio, desde los desolados paisajes de la rural América profunda hasta los cuarteles generales del ejército de ocupación, desde la playa recién conquistada hasta el campamento infiltrado en territorio del Vietcong; en definitiva, un tratado acerca de cómo la guerra transforma al hombre en depredador. Si, como dice el narrador, "la victoria final se compondrá de muchas derrotas", Árbol de humo es el relato frío, detallado y radical de cada una de esas derrotas; no en el plano bélico, sino en el humano.

Las guerras estimulan extrañas camaraderías... Es curioso que los hombres, puestos en una situación límite en la que está en juego su propia supervivencia, bajo unas relaciones reglamentadas hasta la saciedad, y en la que a menudo la separación entre la vida y la muerte es un segundo o un milímetro, lleguen a obviar los grados y la jerarquía. Tal vez ello sea debido a que esa camaradería no es provocada ni tan solo por una supuesta comunión de objetivos, sino que se trate más bien de una especie de camaradería de la desolación, que se alcanza cuando se comprende que la guerra no hace mejores a los hombres que participan en ella, por muy legítimo que se considere el objetivo -tal como suponíamos, expresiones como "guerra humanitaria" no agotan su carácter oximorónico en el terreno lingüístico, se trata de inmensos oxímoron conceptuales-; al contrario, saca a relucir sus peores instintos: la supervivencia no es un juego, en la guerre comme en la guerre.

La figura del perdedor es, en definitiva, la que adquiere el único protagonismo, y no precisamente porque su papel sea más literario: las guerras las ganan, si es que cabe hablar de vencedores en una competición que se basa en qué bando tiene menos bajas, las naciones, pero las pierden los hombres: uno de los bandos resulta vencedor y acaba subyugando al otro pero, individualmente, todos los soldados –esos hombres que “siempre que miran atrás ven a alguien llorar”- resultan perdedores

El vencedor no es, pues, el que derrota al supuesto enemigo, sino el que consigue derrotar al miedo. La verdadera conquista no consiste en expandirse en el territorio ni en eliminar al otro, sino que es el resultado de la cantidad de miedo que un bando es capaz de infundir en el otro. Y de la cantidad de humanidad que uno es capaz de mantener; no se trata tanto de sobrevivir a los ataques del enemigo como de mantener la sanidad mental. Como dice un soldado: "Yo empecé con un deseo ardiente de freírles la mente. Y ahora me paso el día intentando evitar que me explote la mente a mí."


video

16 de diciembre de 2008

La cocina

Si la ciencia ha ido supliendo, paulatina e inexorablemente, las explicaciones que correspondieron a la magia y a la religión, y lo ha hecho de manera efectiva, y ha ido otorgando nombre y apellido humano a la naturaleza, ¿por qué razón asistimos a un regreso del oscurantismo? ¿Tal vez no somos capaces de soportar nuestra insignificantibilidad? ¿O es que el saber objetivo, al no ser manipulable, no interesa a los que siempre han tenido en su poder los mangos de toda la variedad de sartenes?

15 de diciembre de 2008

El egoísmo egoísta

El individualismo es un rasgo que puede manifestarse a favor de uno mismo o en contra del egoísmo de los demás. El egoísmo, de igual modo, puede revestirse del mismo doble carácter; en todo caso, deberíamos usar sólo nuestra vara de medir, no fuera que acabáramos haciendo caso a aquellos que, acusándonos de egoístas, exigen nuestra dedicación altruista como si fuera una obligación.

13 de diciembre de 2008

La catástrofe

No comparto el ideario catastrofista de los voceros que anuncian la demolición de la sociedad occidental. Sí que pienso que nos encontramos en un momento de cambio, pero no es debido a que la civilización occidental haya llegado al punto de saturación, sino que la decadencia se debe al rebrote de las ideologías que sitúan la emoción por encima del sentimiento, el sentimiento por encima de las ideas, y las ideas por encima de la razón; y que mantienen por debajo, aplastado por el peso de todo ello, al ser humano.

11 de diciembre de 2008

De aquellos polvos...

Apuesto decididamente por el individualismo porque entre opiniones personales es mucho más fácil el diálogo que entre opiniones colectivas o mediante persona interpuesta. La voluntad colectiva tiene la tendencia a impermeabilizarse, a encerrarse en sí misma, y contiene invariablemente el germen del totalitarismo: cuando varios individuos se deciden a apoyar la misma idea, aparte de desechar cualquier otra opinión en aras de la homogeneidad del grupo, reprimirán toda opinión disidente incluso fuera del propio grupo y tenderán a eliminar las diferencias. La consecuencia será una ideología totalitaria y homogeneizadora.

10 de diciembre de 2008

El fraude

Todos nos hemos sentido defraudados alguna vez cuando hemos descubierto las contradicciones entre lo que alguien dice o dice que piensa y lo que es y hace en realidad. Cómo no iban a defraudarnos también las ideologías cuando, por definición, son artefactos teóricos cuyo único uso es explotar, en beneficio propio, esa contradicción.

8 de diciembre de 2008

La significación

“Provocador”, hermosa palabra que adquiere su significado pleno cuando es pronunciada por la ideología para descalificar a quien no subscribe sus consignas.

6 de diciembre de 2008

El mito decodificado

La remisión de la explicación al plano mítico no es indeseable porque no tenga ningún fundamento real, sino porque funciona como simplificación y evita tener que buscar la explicación donde la insignificancia del ser humano se hace más patente.

5 de diciembre de 2008

L'étranger

-Qui aimes-tu le mieux, homme enigmatique, dis? Ton père, ta mère, ta soeur ou ton frère?
-Je n'ai ni père, ni mère, ni soeur, ni frère.
-Tes amis?
-Vous vous servez là d'une parole dont le sens m'est resté jusqu'à ce jour inconnu.
-Ta patrie?
-J'ignore sous quelle latitude elle est située.
-La beauté?
-Je l'aimerais volontiers, déesse et immortelle.
-L'or?
-Je le hais comme vous haïssez Dieu.
-Eh! Qu'aimes-tu donc, extraordinaire étranger?
-J'aime les nuages... les nuages qui passent... là-bas... là-bas... les merveilleux nuages!

Charles Baudelaire, Petits poèmes en prose, I (1869)

3 de diciembre de 2008

1 de diciembre de 2008

Todos hermanos

El propósito de igualación de las religiones se basa en un principio sumamente inteligible: hacer más ingenuos a los imbéciles y más imbéciles a los ingenuos.

30 de noviembre de 2008

El sentido de la vida

"Out, out, brief candle!
Life's but a walking shadow, a poor player,
That struts and frets his hour upon theistage,
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing."

William Shakespeare.
Macbeth en Macbeth, Acto V, Escena V

28 de noviembre de 2008

El silogismo

La suma de dos coherencias puede dar lugar a una coherencia –coherencias congruentes- o a una incoherencia –coherencias incongruentes-. Lo que en ningún caso puede dar lugar a una coherencia es la suma de dos incoherencias.

26 de noviembre de 2008

25 de noviembre de 2008

Las etiquetas

El verdadero pensamiento se lleva mal con cualquier tipo de etiqueta; ésta lo limita, lo constriñe, lo inhabilita. Cuando encerramos el pensamiento en la cárcel de un -ismo limitamos su potencia de tal modo que éste no puede generar ya más que consignas.

23 de noviembre de 2008

Ventriloquía

Una ideología es tanto más potente cuanto más homogénea. Por esa razón tolera tan mal la disidencia o el simple pluralismo, aunque la excusa sea que su alta misión no permite ni la diferencia ni tan siquiera los matices: la uniformidad es una necesidad, aunque haya que vestirla de apoyo fraterno, y la colectividad siempre se expresa mediante una sola voz, que es, invariablemente, la del líder.

21 de noviembre de 2008

Contrapunto XXVII

A menudo me pregunto cuál es el desequilibrio mental que hace que un ser humano libre sacrifique su vida, sus valores y su consciencia a manos de cualquier impostor, sea el profeta de una misión universal o el gurú maloliente que vende experiencias espirituales de orden superior -signifique esto lo que signifique-. Tal vez Goebbles dio con la explicación, y para esas personas no sea tan importante en qué creen como creer en algo.

20 de noviembre de 2008

Contrapunto XXVI

A menudo mi postura intelectual ha sido calificada de nihilista... Lo más curioso es que todas las personas que han emitido este juicio son, invariablemente, creyentes de algún tipo de religión.

17 de noviembre de 2008

Ágape se paga

Ágape se paga. William Gaddis. Editorial Sexto Piso

-Su libro, ¿de qué trata, señor Joyce?
-No es que trate de algo, señora, es que es algo
”.

Allá por la segunda mitad del siglo pasado, William Gaddis empieza a recoger información para escribir una historia de la pianola y de la reproducción mecánica de la música y de las demás artes, en general, en Estados Unidos. Después de haber acopiado cantidades ingentes de documentación, desiste de su proyecto originario, y recicla parte de esa información dando forma a un libro de clasificación difícil: Ágape se paga, citado en una obra anterior del propio Gaddis (JR) como “un libro acerca del orden y del desorden, algo así como una especie de historia social de la mecanización y las artes, del elemento destructivo”.

Mecanización como elemento destructivo, pues. Es decir: popularización -¿quién es “el público”? ¿No será acaso “la chusma estupefacta que ahí fuera espera que se le dé entretenimiento”?-, reproducción mecánica –ya sabes, uno, cero, todo o nada; sin espacio para el matiz, azar igual a cero, todo el conocimiento en una tarjeta perforada-, democratización –“tiene que ser la música para deleite de los mejor educados, o bien uno terminará por ver a sus poetas componiendo cualquier filfa para complacer el mal gusto de sus jueces y por último el público se instruye entre sí y es que en eso consiste esta gloriosa democracia”-, acceso universal -son infinitas las formas con que la demagogia puede ideologizar un discurso-, museos como carpas de circo –y artistas como payasos- y obras de arte en manos de “inversores privados e institucionales” –el “mercado del arte” depende de la cotización del artista y del carácter de valor-refugio de la obra artística-, todos ellos elementos que llevarán a la destrucción de las artes, a la aniquilación, qué paradoja, de la relación entre el artista y el observador por la vía de la vulgarización. ¿Elitismo? ¿Eliteratura en lugar de literatura? Sí, sospechamos que no se sonroja el narrador al reivindicar ese estatuto tanto para el artista como para el público -¡dios, esa palabra otra vez!-. ¿Es algo perverso que el arte no sea para todos? Tal vez, pero ¿acaso está escrito en alguna parte que deba serlo?

No es lectura fácil, y la falta de una puntuación gramaticalmente normativa es solamente la punta del iceberg de esa dificultad: lo malo del entretenimiento es que entretiene –“y es que no se puede explicar nada a nadie que espere entretenimiento”-. Ágape se paga es un reto en el que el lector, una vez aceptado el desafío, jamás puede salir ganador -¿acaso no puede haber gloria en la derrota, hermano Héctor?-. No se olvide que de “lectura” a “locura” sólo van dos letras. El sistema es muy sencillo pero para nada simple: se trata de acumular datos y de depurarlos hasta convertirlos en un discurso elemental, primigenio, pero de modo que sea imposible la vuelta atrás: la forma extendida ha quedado sepultada y es irrecuperable. Desde Pitágoras llevamos soportando ese discurso idiota de la música de las esferas (música mecánica, por cierto…), necesaria para la conformación del mundo (¿”mundo”? ¿qué “mundo”?), toda equilibrio y perfección, campanillas celestiales de la armonía universal… Ante tanta dulzura empalagosa, ¿quién no necesita salir a respirar un poco de aire viciado, tirar los cubiertos y aprestarse a comer con las manos, soltar una sonora e irreverente carcajada, y substituir los etéreos cascabeles por rotundos cencerros ester/coléricos? Jack Gibbs, un narrador a medio camino entre el Innombrable de Samuel Beckett y el Rudolf de Thomas Bernhard (y, tal vez, aquejado por igual de la enfermedad mortal del primero y del morbus boeck del segundo), es un excelente compañero para ese placentero viaje a la complejidad del planeta Entropía.

Aunque pueda ser cuestionable el criterio de publicar en primer lugar este Ágape se paga, Agapé agape en su título original, que adquiere más sentido como epílogo y colofón –incluso resumen imprescindible pero no suficiente- de la reducida obra del autor norteamericano, bienvenido sea el anuncio de la próxima y paulatina edición de toda la obra de Gaddis; en este caso, podemos estar seguros de que la mecanización de la edición no conducirá al tedio de la vulgarización… Por cierto, un último consejo: imprescindibles tanto el prólogo de Rodrigo Fresán como el postfacio de Joseph Tabbi. Ah, y como todo libro importante, es mucho mejor leerlo en voz alta.

video

14 de noviembre de 2008

La flor de la paranoia

El espectáculo de las Torres Gemelas derrumbándose ante el mundo entero envueltas en llamas se ha incorporado a la sustancia visual de nuestra era. Forma parte ya del catálogo de las hogueras más famosas de la historia junto con la quema del templo de Artemisa, del incendio de la biblioteca de Alejandría, de las cenizas de Constantinopla, del fuego del Reichstag, de las calabazas de Hiroshima y de Nagasaki y del napalm de Vietnam.
Como el virus crea el antivirus, un arma genera también la contraria. En el inicio de la historia el garrote del primate engendró la pedrada; la pedrada engendró el parapeto; el parapeto engendró la flecha incendiaria; la flecha engendró el escudo; el escudo engendró la lanza; la lanza engendró la muralla; la muralla engendró la catapulta, y así, sucesivamente, llegó el arcabuz, el fusil, la ametralladora, la trinchera, el mortero, el carro de combate, el bazuca, el cañón, el bombardero, el misil antiaéreo, el búnker y la bomba atómica. Más allá de la bomba atómica ha surgido ahora una nueva arma espontánea, imaginativa, adaptable a cada circunstancia, absolutamente diabólica y sin defensa posible. El ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, fue la presentación ante el mundo de esta última creación de la dialéctica bélica: el suicida humano, cebado con dinamita, dispuesto a inmolarse por un ideal.
El Pentágono derruido y las Torres Gemelas ardiendo fueron visiones escatológicas que durante mucho tiempo habían alimentado la imaginación de novelistas y cineastas, pero también el corazón de miles de terroristas. Norteamérica, que no concibe la vida sin espectáculo, aquel 11 de septiembre pudo comprobar hasta qué punto eran ridículas las películas de hecatombes. Hollywood había sido humillado. La ficción atrajo a la realidad y a partir de ese momento se produjo en el mundo una síntesis nueva de la maldad humana. Al parecer la alta tecnología había acudido por fin en ayuda de los desesperados.
El Pentágono es el lugar emblemático donde el Gran Gallo de Occidente asoma la cresta de acero y las Torres Gemelas eran los dos ventrículos del capitalismo que desde una esquina de Manhattan bombeaban dinero a todo el planeta. Los símbolos de Norteamérica habían saltado por los aires y, con ellos, el orgullo de una nación y la alta seguridad que lo amparaba. Además de la catástrofe física, la herida había sido profundamente espiritual. Una parte del alma de nuestra civilización quedó también bajo los cascotes y en la zona cero comenzó a crecer una enredadera que ha terminado por cubrir todo el planeta. La flor que echa esa planta es muy venenosa. Se llama paranoia.
Según la biología, un organismo es más vulnerable a medida que se hace más complejo. Esta regla es aplicable a la sociedad contemporánea cuya fragilidad va a la misma velocidad que su desarrollo, de modo que está a punto de llegar el día en que el mundo occidental dependa de un solo fusible a merced de la mano de un fundamentalista que apague la luz y nos mande a la Edad Media a comer higos chumbos. Cada vez va a ser más difícil llevar una vida dulce cerca de la gente humillada y mucho más ahora en que han hecho síntesis el odio y la química, la miseria y la electrónica, la pobreza y la crueldad, el fanatismo y la informática, la injusticia y la dinamita. En el subconsciente colectivo comienza a germinar como una pesadilla la cabeza nuclear de fabricación casera o el barril repleto de virus terroríficos que pueden ser arrojados sobre cualquier ciudad por un iluminado al que han prometido el reino de los cielos.
Ahora en los aeropuertos ordenan que te quites el calzado como si fueras a entrar en una mezquita. Te pasan el escáner por los genitales. Cualquier agente armado tiene poder para ponerte desnudo boca abajo sin que se atreva nadie a rechistar. En cualquier aduana o puesto fronterizo uno es juzgado de forma perentoria y sumarísima sólo por el rostro. Bastará con que seas moreno, con bigotón y de pelo rizado, o desafíes con la mirada al guardia o sonrías irónicamente al ser palpado para que te veas sentenciado. Pero no sólo se erigen en jueces los guardias jurados. También los propios vecinos de escalera o de barrio analizan a simple vista tu calaña envenenados por la paranoia que siguió a la hecatombe de las Torres Gemelas y desde el 11 de septiembre de 2001 existe además la obligación de mirarse en el espejo cada mañana en el cuarto de baño y juzgarse uno también a sí mismo antes de salir a la calle.
Mientras tanto, la dialéctica bélica continúa su marcha. Frente al suicida concreto, adornado con un cinturón de dinamita, se ha creado la figura del terrorismo abstracto, universal, que está en todas partes y en ninguna. Sobre ese fantasma caen ahora a ciegas las bombas de racimo.
Manuel Vicent. Diario El País.

13 de noviembre de 2008

La libertad de expresión

¿Por qué la mayoría de las reinvindicaciones de libertad de expresión se formulan o desde ámbitos que no están, programáticamente, dispuestos a respetarla, o por aquellos que no tienen nada que decir?

11 de noviembre de 2008

El dilema ficticio

Las religiones insisten con obstinación en delimitar lo que es verdadero y lo que es falso, obviando que el verdadero dilema está entre lo que es real y lo que no lo es.

10 de noviembre de 2008

Contrapunto XXV

No estoy seguro de si es la esperanza o la desesperación el motivo por el cual un individuo renuncia a su singularidad y, diluyéndose en la masa informe, acaba convertido en un fanático sectario.

8 de noviembre de 2008

El desconcierto como elemento generador

Todo aquello que es nuevo debería producirnos una mezcla de desconcierto y de desazón que tendría como resultado provocarnos ansiedad por conocerlo. La novedad, si embargo, no es por sí misma ningún síntoma de calidad ni de necesidad, y no deberíamos permitir que se encerrase en la prisión de las consignas. Estúdialo, reflexiona, y ponle nombre; y sólo después habla de ello.

6 de noviembre de 2008

El motor primero

Es la conciencia, ese sobrevalorado epifenómeno de la actividad neuronal, la que debe amoldarse a los hechos reales y tangibles, a menos que se quiera caer en una existencia fantasmal en la que sufrimos el espejismo de que los hechos se adecuan a la idea que tenemos de ellos. Lo real y tangible tiene un propiedad insistentemente inalienable: su inevitabilidad.

5 de noviembre de 2008

Orfeo

No sirve de nada, es un inexcusable gasto de energía y de oportunidad, puro juego de consignas, poner en marcha una revolución si no se sabe a ciencia cierta qué es lo que debe ser subvertido.

3 de noviembre de 2008

La limitación del lenguaje

El lenguaje –los lenguajes- es y debe ser suficiente para enunciar todo aquello que es relevante. Aquello para lo que no existe lenguaje debe ser, simplemente, callado.

2 de noviembre de 2008

Metas volantes

Cuanto más cerca de la perfección esté la meta de una ideología más justificado estará que los medios para alcanzarla no tengan ningún tipo de límite.

30 de octubre de 2008

Contrapunto XXIV

Mi escepticismo me ha llevado siempre a desconfiar más del altruista que del egoista. Las motivaciones de este último son siempre tan transparentes...

Lo infraordinario


Lo infraordinario. Georges Perec. Editorial Impedimenta

El mismo autor de la espectacular La vida: instrucciones de uso, inagotable novela de novelas, y de la grandilocuente El secuestro, uno de los mayores tour de force de la historia de la literatura, escribió también una serie de obras que, lejos de constituir una serie de ejercicios de estilo, son seguramente el taller de escritura donde refleja sus manías y que, aunque difícilmente comprensibles algunas de ellas aisladamente, configuran un conjunto tremendamente coherente en su diversidad.

Lo infraordinario es un ejemplo de esas “apologías de la nimiedad” tan perecquianas, sin que esa nimiedad signifique, por supuesto, pobreza. Estamos ante un libro-iceberg, que muestra más de lo que posee, que esconde su verdadera magnitud, pero que la necesita para mantenerse a flote; es en este punto donde se exige del lector no tanto la lectura entre líneas sino entre conceptos, como si se le enfrentara a un puzzle: no solo deben juntarse todas las piezas y colocarlas en el lugar adecuado, sino que se hace imprescindible interpretar cada una por separado para saber qué lugar ocupa. Y todo ello, como es de suponer, sin tener a la vista el modelo acabado. Más todo que la suma de sus partes, como esa roca que, de apariencia tan sólida, contiene mucho más espacio vacío que el ocupado por las partículas que la constituyen, de modo que su substancia se diferencia de otra no por su aspecto exterior sino por la forma en que se combinan esos espacios vacíos –espacios, siempre espacios: Perec- con los ocupados.

La constricción, en este caso, no es de carácter formal, sino conceptual; y de doble enfoque. Espacialmente, se tiene a considerar una narración como el camino recorrido desde una situación punto-de-partida hasta otra situación punto-de-llegada; comúnmente, estas instancias, que podrían tenerse como estáticas, figuran en la narración en forma elidida; pero se puede construir un texto prescindiendo de la narración y considerando únicamente esas dos situaciones-ancla. Y también temporalmente, pues no se hace énfasis en mostrar cómo transcurre el tiempo sino en certificar que ha transcurrido, y en cómo este hecho ha afectado a determinadas realidades. En cualquier caso, una brillante exploración en los límites de la narratividad cuando a ésta se la limita con una constricción consistente en comunicar lo que ha pasado sin explicar lo que ha pasado.

Más que lectura, lecturas –múltiples, multiformes, multicéfalas: Perec- no dirigidas al lector-consumidor pasivo sino al lector-redactor activo.



video

29 de octubre de 2008

La complejidad

Los problemas complejos no tienen por qué exigir inexcusablemente soluciones complejas; al contrario, muchas veces la mejor solución es la más simple. En el caso de los problemas simples, en cambio, cuando nos empeñamos en buscarles explicaciones complejas, lo que nos escondemos es que se trata, en realidad, de problemas irrelevantes.

27 de octubre de 2008

La existencia consciente

Que los profetas, todos muertos, jamás nos enseñen ningún camino: ellos ya han tenido el suyo, y el nuestro debe ser sólo nuestro. Que los muertos, profetas o no, nos dejen en paz, porque la vida nos pertenece única y exclusivamente a nosotros, a los vivos.

25 de octubre de 2008

La perspectiva

A menudo es conveniente alejarse del objetivo para poder verlo en toda su dimensión: una hormiga vista al microscopio es un monstruo aberrante, y para valorar la dificultad de una escalada es mucho mejor observar la montaña desde el valle que desde la montaña misma.

23 de octubre de 2008

La confusión inducida

Es distinto otorgar el estatuto mítico a aquello que se desconoce de buscar una explicación mítica porque lo que conocemos no satisface nuestras expectativas o no se adecúa a nuestras consignas ya que, actuando mediante esa sustitución, esos mitos pueden llegar a ser interpretados como verdaderos.Del mismo modo, deberíamos saber distinguir entre la función icónica y translingual de los símbolos y la tentación de otorgarles un carácter fenomenológico porque, cuando transcendemos su significado, los símbolos tienen una sospechosa y nada inocente tendencia a volverse demasiado sagrados.

22 de octubre de 2008

20 de octubre de 2008

Adiós, hasta mañana


Adiós, hasta mañana. William Maxwell. Libros del Asteroide

Un remoto pueblo del Medio Oeste norteamericano ve alterada su crónica tranquilidad por el asesinato de un ciudadano, al que el asesino, además, corta la oreja.

Este hecho, en apariencia intranscendente, es tomado por el narrador de Adiós, hasta mañana como el punto de partida de un ajuste de cuentas con su propio pasado, ese lugar que el tiempo fija con carácter de permanencia pero al que, súbita e inesperadamente, el recuerdo, en lo que tiene de reformulación, modifica de forma incontrolada al evocarlo. Más cuando este ajuste de cuentas no se limita a esa instancia que consideramos inamovible, sino que alcanza también al pasado propio, a ese niño que era el narrador en aquel entonces. Así, conoceremos la muerte de su madre, el advenimiento de una indeseada madrastra, la crisis en la relación con su padre, y una casa en construcción que deviene un inesperado locus amoens de la amistad entre el narrador y su mejor amigo, hijo del sospechoso de asesinato.

Recordamos hechos, por supuesto, pero es una ilusión pensar que los recordamos tal como sucedieron: los recordamos tal como los recordamos, y cada evocación se transforma en una nueva mentira. Consciente de esa contaminación que hace que aquello que recordamos sea a medias los hechos y a medias la realidad creada por la mente del sujeto, el narrador decide viajar a ese pasado donde cargó con un lastre del que no ha podido librarse para hacer las paces con un comportamiento que le ha perseguido desde ese día en que ignoró a Cletus Smith, su amigo, por una razón que no podía aducir y que, en su momento, ni siquiera comprendió.

Podría parecer, tras una lectura superficial –que no recomiendo-, que este ajuste de cuentas con el pasado constituyera una justificación por parte del narrador de aquellos hechos de los que se siente avergonzado; o, peor aún, que el mismo hecho de la narración adquieriera el carácter de catarsis: nada de eso, para frustración de freudianos trasnochados o de sus epígonos. El narrador no busca justificación: cuenta, y mediante este ejercicio de ensamblaje de episodios fija el pasado –los hechos acaecidos en ese pasado; el “pasado”, tomado en su acepción genérica, no deja de ser pura entelequia- mediante el establecimiento de un sistema de huellas que le confieren ilusión de unidad, y que facilitan, mediante ese eje de coordenadas fijas, su formulación humana, eso que llamamos recuerdo.

Los incondicionales de Maxwell no podemos más que alegrarnos de la recuperación para los lectores de la obra narrativa de un escritor fundamental en la literatura norteamericana del siglo pasado. Lean a Maxwell, lean, disfruten de la intensidad que esconde su aparente sencillez. Y hagan votos para que este Asteroide nos siga proveyendo de alimento espiritual ya que, por lo que parece, ha pasado décadas ignorado por los cuerpos estelares que más relucen en el firmamento editorial. Pero esa, me temo que es otra historia…


video

El trasfondo


19 de octubre de 2008

La cuantificación

No corren buenos tiempos para reivindicar la melancolía; los profetas del resentimiento contra la razón le adjudican una insoportable identificación con la desesperación. Dejando aparte la capacidad generativa de la tristeza, que ellos, en su programa de felicidad inconsciente, jamás sabrán valorar, no se dan cuenta que la peor desesperación es la que alcanza el ser humano consciente cuando se niega al razonamiento por el posible sufrimiento que puede conllevar forzarlo hasta el límite. La renuncia siempre es más desesperante y castradora que la asunción del peligro.

17 de octubre de 2008

El lenguaje eufemístico

En general, deberíamos medir nuestras palabras, siempre, para que nombraran exactamente aquello que queremos enunciar o, en caso de que nos sea imposible, callar. Esta contención debería ser aun más estricta para nombrar sentimientos, huyendo de las metáforas, los símiles o las palabras-comodín. Así, no nos veríamos obligados, por ejemplo, a llamar amor a ese sentimiento para el que no encontramos otra palabra mejor; o a llamar amigos, también, a esas personas a las que, si no las denominásemos así, no sabríamos cómo llamar.

16 de octubre de 2008

La diferenciación de géneros

Reflexionar acerca de lo acaecido no es lo mismo que interpretarlo. Los hechos de nuestra vida, sucesivos, tienen una estructura principalmente narrativa, y nuestra biografía podría escribirse como una novela. En el momento en que nos preguntamos por la justificación de nuestros actos, por las fuentes de nuestros razonamientos o por la superestructura de nuestra experiencia, de aquello, si lo hay, que subyace a los puros hechos, abandonamos la estructura narrativa para adentrarnos en la interpretativa, e intentamos, separando los hechos de las relaciones materiales que los contaminan, convertir una novela en poesía, convertir la narración en sentimiento. Y jamás ha alcanzado el hombre ninguna meta válida mediante la poesía.

15 de octubre de 2008

En el café de la juventud perdida


En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano. Anagrama
En el cafè de la joventut perduda. Patrick Modiano. Proa

Cuando afirmamos conocer a alguien, o cuando actuamos como si este conocimiento fuera cierto, ¿acaso nos basamos en algo con más pretensión de solidez que un conjunto de fragmentos inconexos? ¿Depende nuestro conocimiento de la intensidad de la relación, o de su calidad? ¿Con qué armamos nuestro juicio? ¿Con la deducción o con la intuición? ¿En qué grado podemos asegurar que una es más fiable que la otra?

En el café de la juventud perdida es un recorrido por el París de los primeros 60, del Bois de Boulogne a Montmartre y de Montparnasse al Odeon, agotando la cartografía de la ciudad canalla y, bajo la inspiración de Lautréamont y Rimbaud, detenernos en la efervescencia de la Rive Gauche para salir disparados hacia el Marais, virgen todavía de segundas residencias de brokers norteamericanos en busca de la “autenticidad” que no desembarcó del Mayflower; el Boulevard Sant-Germain sólo de paso, y el barrio de l’Étoile reservado para las noches de locura en que se ha vendido un artículo a uno de los innumerables números 0 de cualquier revista condenada a muerte por inanición. Siempre siguiendo los pasos de la enigmática Louki, esa chica de la que todos nos podíamos haber enamorado porque en aquel medio de poetas con vocación de malditos y profetas de la absenta, el objeto del deseo no podía ser otro que la mujer independiente, autosuficiente, liberada y, ai-làs, inconquistable.

Una Louki que solamente llegamos a conocer fragmentariamente en las voces de los hombres que se cruzan en su vida en diferentes momentos y situaciones: un presunto estudiante adolescente fascinado por el descubrimiento de la vida bohemia; el “capitán” Bowling, permanentemente atareado con su registro de entradas y salidas del Condé, el café-refugio (¿y hogar?); Caisley, un adulto de oscuro pasado y memoria fotográfica empeñado en seguirle el rastro; y Roland, amante ocasional con vocación de permanencia y obsesionado por el Eterno Retorno de Nietzsche. Todos ellos persiguiendo su inalcanzable fantasma y, como el propio lector, rendidos entre las ineluctables redes de la fascinación.

El empeño de permanecer al margen, de nadar a contracorriente, personalizado en unos outsiders que sembraron la disidencia para dejar de ser perdedores y que reclamaron su papel en una sociedad que no era la suya, en esos mismos boulevares de París, en unos esperanzadores días de Mayo de unos pocos años después.

Doisneau y Cartier-Bresson cartografiaron aquel París efervescente mediante imágenes inolvidables. Modiano complementa el mapa con un conjunto de personajes desarraigados cuyo destino es vagar en busca de una identidad perdida por las esquinas del Barrio Latino.

video

14 de octubre de 2008

El dolor futuro

Vivimos tiempos inspirados por un falso hedonismo que nos ha acostumbrado a evitar la renuncia, el sufrimiento y el dolor, y los profetas con más éxito son aquellos que, considerando la felicidad un derecho, la prometen en su forma plena; deberíamos andar con cuidado por los caminos que nos plantean para alcanzarla, caminos hechos de consignas, experiencias y desarrollo de facultades espirituales, pero que, indefectiblemente, abominan de la reflexión. Es cierto que evitando pensar acerca de temas dolorosos escapamos del dolor que ello nos produce, pero también nos mutila de nuestra capacidad de pensamiento.

13 de octubre de 2008

Lo que ha de venir

Cuando el individuo renuncia a su propia individualidad, es decir, renuncia a la razón humana para someter su voluntad a las consignas del espiritualismo y la irracionalidad, no sólo está renunciando a su propia naturaleza sino que también está legitimando a quien, en el futuro, se convertirá indefectiblemente en el amo de su conciencia.

11 de octubre de 2008

El premio

Los dioses, la forma más absoluta de poder totalitario inventada jamás, son la justificación más válida y más exitosa para excusar la dominación del hombre por el hombre. Y todo ello con un único y gran premio: la transcendencia.

9 de octubre de 2008

La perspectiva

El arte debería tener una única coordenada: lo real; y una única perspectiva: la individual. Sólo así se conseguiría que ninguna ideología pudiera manipularlo e interpretarlo a su conveniencia, convirtiendo una de las mayores expresiones del espíritu humano en una vomitiva mentira.

8 de octubre de 2008

La postura incruenta

El nihilismo nunca ha matado a nadie; excepto, alguna vez, al propio nihilista. Las ideologías, en cambio, pueden alardear de una inacabable nómina de víctimas; he ahí la diferencia.
El nihilista sólo puede llegar a eliminarse a sí mismo, mientras que el idealista tiene ante sí todo un mundo de ideologías contrarias -incluidos los nihilistas y los escépticos, su verdadera bestia negra- a las que exterminar en nombre de su ideal.

6 de octubre de 2008

Ahorro remunerado

En lugar de dar tanta importancia a lo que alguien nos dice, deberíamos tener más en cuenta lo que es ese alguien: ahorraríamos un tiempo precioso.

4 de octubre de 2008

Contrapunto XXI

Tal vez el sentido del que estoy más orgulloso sea el del olfato. Me pesaría horrores perder la capacidad para oler la mierda desde lejos.

3 de octubre de 2008

Los espectros



Los espectros. Leonid Andreyev. Cuadernos del Acantilado.

La vida en un manicomio es un microcosmos, un nicho ecológico, un ecosistema en equilibrio que se limita a ser una imagen del mundo exterior, pero que se sitúa en el lado desconocido del espejo.

De la mano de Yegor Pomerantsev, un burócrata que ha perdido irremediablemente la razón y que, por suscripción popular, ha sido recluido, nos internamos en la vida cotidiana de una clínica psiquiátrica privada -y ésta es una distinción cargada de sentido y de objetivos, teniendo en cuenta dónde y en qué momento se desarrolla la acción- en la que los elementos excedentes de una sociedad que, ella misma, no superaría un test de sanidad mental, arrastran sus alienadas vidas aislados como las manzanas podridas. Vidas que, no obstante, siguen llenas de contenido y que, a veces, son indistinguibles de las de aquellos que, en principio, deberían cuidarles: el doctor Shevirov, que escapa cada noche al Babilonia a beberse sus frustraciones, y la enfermera Astafievna, enamorada silenciosa y desesperada del doctor, atareada en la ingente ocupación de conseguir hacerse visible.

Allí conoceremos a Petrov, siempre alerta y armado permanentemente con una piedra en el bolsillo para defenderse de sus perseguidores; a Anfisa Andreyevna, el ama de llaves cuarentona que sufre por la longitud de sus piernas y se preocupa porque, una vez muerta, no la depositen en un ataúd tan corto que tengan que cortárselas para que quepa; al innominado paciente que llama incesantemente y a todas horas a cualquier puerta que esté cerrada... Todos ellos acompañados por las apariciones súbitas de San Nicolás, el interlocutor privado de Pomerantsev y su único contacto con el exterior, con quien el subjefe de la administración parte en vuelos nocturnos para examinar el estado del mundo. Una vez más, la eterna pregunta acerca de dónde está el manicomio, si dentro o fuera, queda respondida; sin embargo, lo que sigue sin estar nada claro es dónde están los locos...

Andreyev, mediante un estilo que bordea el expresionismo, nos guía a través del transcurrir de una de las vidas posibles, precisamente aquella en la que la tragedia puede tener su trasfondo irónico, la tristeza puede redimir, y la locura corre pareja con la ternura.

Una pequeña joya; un tratado de moral; una crítica mordaz al tratamiento de la diferencia; un espejo, otra vez un espejo, en el que no se sabe si la deformación es debida a la forma de éste o es la imagen original la que está ya deformada. Todo ello condensado en apenas 70 páginas de un estilo preciso y brillante. Y es que la economía expresiva no tiene por qué ser sinónimo de ligereza; y el pesimismo, como ya habíamos sospechado, es, de todos los estados posibles del espíritu, el más creativo.

video

Cuestión de cantidad

Hechos, tanto a nivel físico como mental -y disculpad el dualismo, juro que es sólo una concesión a la inteligibilidad-, de sustancia perecedera, no deberíamos dar tanta importancia a lo que podemos conocer sino a lo que debemos conocer. El conocimiento posible, por su propia dimensión, aparte de inabarcable, es inútil cuando se enfrenta al conocimiento plausible.

1 de octubre de 2008

El parecido

"Un hombre sin doctrina se parece más a un hombre".
Gao Xingjian, Ganzhou (China), 4-1-1940.
Premio Nobel de Literatura 2000

29 de septiembre de 2008

En el nombre del Padre

Tal vez el peor efecto de la ideología no sea el mal que puede provocarse en su nombre, sino que el sectario encuentre en ella la justificación para cometerlo.

25 de septiembre de 2008

Contrapunto XX

Mis actos y mis razonamientos me incumben únicamente a mí. Jamás haría nada con el objeto de provocar la admiración de mis amigos, aunque a menudo me siento tentado a que mis enemigos conserven viva su animadversión. En cuanto a los aplausos, me son indiferentes, pues generalmente constituyen la forma externa con que se muestra la falta de inteligencia de los imbéciles, de aquellos que, sin haber comprendido nada, se limitan a hacer ruido.

23 de septiembre de 2008

La búsqueda de escape

La búsqueda espiritual sólo encuentra justificación en la incapacidad de comprender lo que tiene de humano nuestra naturaleza, y de adaptar a ésta nuestros deseos.

21 de septiembre de 2008

La fe

La fe: la mirada del ciego, la gesticulación del manco, la carrera del cojo, el discurso del mudo, la atención del sordo: la libertad del preso: la vida del cadáver.

20 de septiembre de 2008

El acceso único

Si realmente existiera, más allá de los trazos comunes y de aquellos aspectos en los que nos desenvolvemos en sociedad, una única verdad, permanente, inevitable y definitiva sobre el hombre, y suponiendo que ésta estuviera a nuestro alcance, sólo sería accesible desde la soledad.

18 de septiembre de 2008

Los trazos comunes

En ningún texto sagrado de ninguna religión, en ninguna teogonía, en ninguna mitología, se nos aparece un dios que piense. Esa es una "casualidad" que debería hacernos reflexionar acerca del origen y de las intenciones de todas las religiones y, sobre todo, acerca de lo que esperan todas las religiones de sus adeptos.

17 de septiembre de 2008

Cuestión de significado

Si es imposible comprender la muerte no es porque hable con una lengua desconocida... Si somos capaces de acercarnos lo suficiente podemos percibir sus palabras, pero se nos sustrae el sentido de sus frases. Igual que sucede con la verdad, podemos fantasear con que conocemos sus caminos, pero su naturaleza es eminentemente inasible: es inútil intentar poseerlas, y sólo podemos llegar a comprenderlas cuando ellas nos poseen a nosotros.

15 de septiembre de 2008

Contrapunto XIX

Soy un ser solitario cuya insociabilidad no impide ciertos destellos de amabilidad.

14 de septiembre de 2008

La excusa sagrada

El recurso a lo sagrado ha sido siempre la excusa de las sociedades cerradas, el pilar alrededor del cual se formaban y mantenían las relaciones sociales y las cúpulas del poder: una excusa para la dominación y el instrumento para perpetuar la jerarquía.

13 de septiembre de 2008

El Credo de James Graham Ballard

Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para trascender la muerte, para congraciarnos con los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.
Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.
Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.
Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la Princesa Diana, en el suave olor que emana de sus labios cuando miran a las cámaras del mundo entero.
Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.
No creo en nada.
Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, de Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las torres Watts, Bocklin, Francis Bacon, y en todos los artistas invisibles dentro de las instituciones psiquiátricas del mundo.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.Creo en las adolescentes, en cómo se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los moteles más infames.
Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos, en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.Creo en la luz que arrojan las videograbadoras en las vidrieras de las grandes tiendas, en la agudeza de las parrillas de los radiadores en los salones de venta de automóviles, en la elegancia de las manchas de aceite sobre las barquillas de los motores de los 747 estacionados en las pistas de los aeropuertos.
Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.
Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
Creo en los diseñadores de las Pirámides, el Empire State, el bunker del Fuhrer en Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.
Creo en la fragancia del cuerpo de la Princesa Diana.
Creo en los próximos cinco minutos.Creo en la historia de mis pies.Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperanza.
Creo en las perversiones, en el amor obsesivo por los árboles, las princesas, los primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más bellas que el Taj Mahal), las nubes y los pájaros.
Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación. Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.
Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y el agotamiento. Creo en el dolor. Creo en la desesperanza.
Creo en todos los niños.
Creo en mapas, diagramas, códigos, juegos de ajedrez, rompecabezas, tableros de horarios de vuelos, carteles indicadores de los aeropuertos.
Creo en todas las excusas. Creo en todas las razones. Creo en todas las alucinaciones. Creo en toda la rabia. Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones.Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.
James G. Ballard
(Extraido del blog de Enrique Ortiz, http://elblogdeenriqueortiz.blogspot.com)

12 de septiembre de 2008

La indeterminación

El principal rasgo del pensamiento individual es formular preguntas. La vox populi, en cambio, no se interroga nunca: sólo consiste en respuestas.

11 de septiembre de 2008

Contrapunto XXV

Quiero tener la suficiente fortaleza de corazón para no seguir nunca a ningún guía. Y la suficiente fortaleza de espíritu para no seguir nunca ninguna doctrina.

10 de septiembre de 2008

La preocupación interesada

Los sectarios son los más preocupados por el fenómeno del sectarismo. Considerándolo una lacra, medran por su desaparición. Por la desaparición, por supuesto, de las sectas opuestas, y por la asimilación de los supervivientes.

9 de septiembre de 2008

La posesión del futuro

Es una alucinación muy común, y de fatales consecuencias, pensar que porque somos los dueños de nuestro presente podemos reinterpretar nuestro pasado y tenemos capacidad de influir sobre nuestro futuro.

7 de septiembre de 2008

El nivel

No es verdad que la muerte nos iguale: quien vive de consignas, muere estúpido.

5 de septiembre de 2008

Contrapunto XVIII

La concupiscencia no tiene ningún sentido si no lleva adosado el irremediable sello de la perdición.

4 de septiembre de 2008

Maestros del Infinito

ENRIQUE VILA-MATAS
Maestros del infinito

1. Qué raro. Un año y medio sin que nadie me pregunte qué libros llevaría a una isla desierta. Y cinco desde que quisieron saber qué opinaba sobre la manía de preguntar por los libros que me llevaría a la isla desierta. ¿Qué opinaba? Dudé entre contestar con un aforismo de Lichtenberg ("he notado claramente que tengo una opinión acostado y otra de pie") o recurrir al emperador Marco Aurelio: "Hoy he dejado de tener cualquier tipo de opinión sobre lo que sea".
Me he pasado meses creyendo que tarde o temprano tendría que contestar a la pregunta inevitable. Cuando ésta llegara, pensaba responder que a una isla desierta iría con una antología de aforismos que me construiría yo mismo. En la isla leería un aforismo al día y, cuando fuera rescatado, echaría mano del libro para saber cuántos días pasé en la isla desierta. Por si tardaban en rescatarme, la antología tendría un número muy elevado de aforismos. Nada más terrible que se me acabara el libro y aún no hubieran venido a rescatarme, porque entendería que ya no vendrían nunca, y lo viviría lógicamente como una tragedia, escribiría yo mismo el último aforismo: "Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo". Aunque tal vez me lo tomara todo con gran risa, que es una buena solución para estos casos. Entonces, el aforismo sería de Novalis: "A la humanidad le toca desempeñar un papel humorístico".
2. Por mucho que se discuta qué es un aforismo, éste siempre será un intento de comprimir en unas cuantas palabras el infinito, aquello que sólo puede ser evocado, pero jamás explicado. El colombiano Nicolás Gómez Dávila lo expresó con acierto: "Escribir corto, para concluir antes de hastiar". Eso explicaría este aforismo de Vilém Vok: "El que escribió el mejor aforismo del mundo vivió como una tragedia ser articulista". De hecho, Nietzsche siempre ambicionó "decir en diez frases lo que otro dice en un libro".
La tarea de comprimir el infinito comporta el éxito de lograrlo -para ello son necesarias algunas palabras-, pero también el triunfo del silencio. Porque el aforismo no deja de ser un eco del silencio. Es gestado calladamente. Y luego trasladado al papel en unos instantes fugaces que el aforista Antonio Porchia percibe faltos de identidad, del mismo modo que también está ausente la identidad en lo más efímero que habita el universo, que es el hombre: "Uno no está hecho de sí mismo, pero no podría señalar de quién estoy hecho. Nadie está hecho de sí mismo".
Para que un aforismo sea auténtico y profundo tiene que ser superficial, pues no hay que olvidar que sólo lo trivial nos ampara del tedio. André Derain lo decía de otro modo: "Lo hondo, visto con hondura, es superficie". Mi lista de autores de la antología de aforismos no diferiría mucho de la selección de la revista mexicana del Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, en su número 450. Están ahí, en mayor o menor medida, muchos de los grandes maestros de lo breve: Lichtenberg, Novalis, Kafka, Jünger... Y faltan algunos obvios, como Flaubert, Canetti, Wittgenstein, Gracián... Todos esos maestros de lo breve también lo son de lo infinito. "La tendencia humana de interesarse en minucias ha conducido a grandes cosas", decía Lichtenberg, el rey de las distancias cortas.
3. "Si los que hablan mal de mí supieran lo que yo pienso de ellos, hablarían de mí quinientas veces peor" (Sacha Guitry).
4. Comenta Juan Villoro en su ya legendario prólogo a los Aforismos de Lichtenberg que la verdadera enseñanza de éste siempre radicó en haber escrito una obra que exige una lectura especial: "La buena literatura no es una calle de un solo sentido; el lector regresa al texto con algo que ya no pertenece al autor. Una página no está ahí para ser aprobada o rechazada. Es buena en la medida en que estimula al lector a pensar por cuenta propia". Ésta fue también la lección profunda que halló Schopenhauer en Lichtenberg, en quien vio a esa clase de escritores que piensan primero para sí mismos, a diferencia de los que de inmediato piensan para los demás.
He aquí, en tiempos de confusión en el mundo de las letras, una buena clasificación entre dos tipos de autores. Los que piensan para sí mismos, decía Schopenhauer, son los pensadores individuales, los verdaderos filósofos, mientras que los otros son los sofistas que pretenden impresionar y piensan en función de los demás.
5. "De mi novela siempre dicen que es literaria, y yo me pregunto qué es una novela no literaria" (Eduardo Lago en una reciente entrevista).
6. De ahí que en la isla desierta baste con un aforismo por día, y aún, porque no es mucho disponer sólo de una jornada para pensarlo. Autor y lector se complementan en la verdadera literatura. Wittgenstein: "Con mi escrito no pretendo ahorrarle a otro la tarea de pensar, sino, en la medida de lo posible, estimularle a tener pensamientos propios".
En mi antología, los aforismos que cayeran en múltiplos de siete contarían como si fueran domingos y cargarían las tintas en la ironía más festiva. No faltaría éste de Lichtenberg: "Es difícil que en el mundo haya mercancía más singular que los libros. Son impresos, vendidos, encuadernados, reseñados y a veces hasta escritos por gente que no los entiende".
Para los días laborables contaría con Ernst Jünger: "Del gran camino no llegan noticias". Y con el argentino Antonio Porchia: "Cuando tengo algún momento de sensatez lo pierdo todo". No puede ser más evidente: un aforismo es perderlo todo.
ENRIQUE VILA-MATAS 20/07/2008

2 de septiembre de 2008

El ahorro

Es imprescindible no ser demasiado liberal con el desprecio. Si diéramos a cada uno la cantidad que se merece lo agotaríamos y no nos quedaría para otros que seguirán reclamando su ración.

31 de agosto de 2008

Contrapunto XXII

No pienso sentirme obligado a que me interesen los demás por el puro hecho de que sean los demás, no me mueve ningún afán altruista que me obligue a obviar las diferencias y a dimitir de mis principios. Si en algún momento el otro quiere un acercamiento, que formule su petición con claridad, y mi propio interés y sólo mi propio interés dictará mi resolución.

29 de agosto de 2008

Limpieza forestal

Para que el curso de nuestro razonamiento sea claro y progresivo, deberíamos mantener limpias las orillas de vegetación.

27 de agosto de 2008

La espiral

La condición humana es difícilmente abarcable. El recorrido espiroidal hacia un centro indefinible pierde su carácter centrípeto, y cada aproximación aparente, cada reducción del eje de rotación, resulta en un nuevo alejamiento.

24 de agosto de 2008

La conservación de la energía

La libertad interior, la última libertad que podemos permitirnos perder y la primera que debemos conservar, no se puede transferir, no se puede dejar en manos de nadie, sea éste una persona o una colectividad.

22 de agosto de 2008

20 de agosto de 2008

Contrapunto XVII

Es mi orgullo, el mismo que no me permite sentirme agradecido por haber sido beneficiado por nadie, el que me impide sentirme bienhechor de nadie. Nunca.

18 de agosto de 2008

El silencio reconfortante

Pocos silencios me son tan queridos como el que se apodera de una estación de tren vacía, cuando se va extinguiendo gradualmente en sonido del tren que parte. Y el sentimiento de soledad que me embarga cuando pienso que, voluntariamente, lo he dejado marchar sin subir en él.
Tal vez la vida no sea más que eso, un silencio permanente, roto sólo por el sonido del tren que llega y el sonido del tren que se marcha, cuando uno ha decidido no tomar nunca ninguno.

16 de agosto de 2008

La legitimidad

Cuando la irracionalidad de las ideas de los demás no nos permite la censura porque censurarlas significaría ponernos a su altura, sólo es legítimo el desprecio.

14 de agosto de 2008

Cuestión de respeto

No todas las personas me merecen todo el respeto; las ideas, aun menos; las ideologías, casi ninguno; las doctrinas, ninguno en absoluto.

12 de agosto de 2008

El salvador

Existen personas con una extraña insistencia en salvarte. Nunca te fíes de ellos: siempre acabarán exigiéndote que les pagues sus desvelos.

11 de agosto de 2008

El héroe

Aparte de Ulises -"silencio, exilio y astucia"-, que es un fenómeno eminentemente literario, cualidad que le confiere su carácter mítico y, como consecuencia, metafórico y, por tanto, falso, el verdadero héroe de la humanidad es, sin duda alguna, Prometeo. Incluso en su castigo.

10 de agosto de 2008

Contrapunto XVI

Una de las estupideces que me resultan más difíciles de soportar es aquella de quien es incapaz de decir lo que desea decir.

9 de agosto de 2008

La sed

Es posible que el sectario y el hombre de espíritu padezcan un tipo parecido de sed, pero las diferencias de matiz hacen que esa sed no sea calmada por la misma agua: la que calma al sectario no tiene ningún efecto para el hombre inteligente; por contra, la que calma a éste envenena al sectario.

7 de agosto de 2008

La interpretación de los sueños

Es igualmente idiota intentar programar los sueños para que se ajusten a la vida como programar la vida en función de los sueños.

6 de agosto de 2008

El autoengaño

"De todas las experiencias puede sacarse algo positivo"; bajo esa frase se esconde no un razonamiento sino una pura fórmula, y no es más que una muestra de nuestra capacidad de autoengaño.

5 de agosto de 2008

Eros

La irreverencia es al escepticismo lo que la represión al dogmatismo. Si de lo que se trata es de la comprensión de la sexualidad humana, es indiscutible que el lúbrico irrevente Marqués de Sade ha contribuido mucho más que el judío reprimido Freud. Además, su calidad literaria es infinitamente superior.

4 de agosto de 2008

El hieratismo

Las religiones, al igual que las ideologías, sus sucesoras, padecen de una carencia preocupante: el sentido del humor.

3 de agosto de 2008

El innatismo

La única razón que se me ocurre para que un idiota no se dé cuenta de su idiotez es porque ha sido idiota desde siempre.

2 de agosto de 2008

La sensatez estéril

La sensatez goza de gran predicamento en los tiempos de predominio de la levedad; es el puerto donde se resguardan los filósofos de la inferioridad, los apóstoles de la tolerancia, los voceros del relativismo, y se limita a la re-producción mimética de los lugares comunes establecidos por la corrección política y ese género de pseudo-solidaridad cuyo paradigma es el respeto incuestionado. Pero, como toda autocensura, no es, realmente, nada productiva.
La indignación, en cambio, al igual que cualquier transgresión, contiene el germen del pensamiento generativo.

1 de agosto de 2008

El prójimo

¿Tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros? ¡Qué estupidez! Los demás deben ser tratados como se merecen.

31 de julio de 2008

El pecado original

El castigo supremo no es la muerte, sino la renuncia al razonamiento. Qué habilidad la de Dios obligándonos a escoger ante el árbol del centro del paraíso, y qué astuta Eva con su elección.

30 de julio de 2008

Contrapunto XV

Mi escepticismo me hace desconfiar, por sistema y en principio, de cualquier idea nueva; y mi individualismo, de las aglomeraciones. Se entenderá fácilmente, pues, que el peor escenario que se puede presentar a mi capacidad de confianza sea el de las nuevas ideas que son suscritas por muchedumbres.

29 de julio de 2008

La humanidad

El concepto “humanidad” es un constructo teórico al que las ideologías socializantes han otorgado el estatuto de realidad. No existen, objetivamente, tantos puntos en común entre los hombres como para poder englobarlos en un concepto colectivizante y falsamente homogeneizador.
Sí existe, en cambio, el ser humano; pero este es un concepto con tal carga individualista que aquellas ideologías lo considerarán siempre como el enemigo a batir.

26 de julio de 2008

Los itinerarios

El ansia de conocimiento puede ser un peregrinaje infinito a través de un itinerario indefinido. A ese desesperanzado peregrinaje se le llama conocimiento racional. O un peregrinaje alucinado a través de un itinerario absurdo. Este también tiene nombre: se le llama superstición.

25 de julio de 2008

La indulgencia

Me pregunto por qué se ha convertido en un lugar común la aseveración de que todas las personas -en su versión radical, incluso todos los seres- merecen nuestro respeto.
¿Qué complejo de culpa arrastramos con respecto a nuestros límites para considerar que nuestro grado de indulgencia es el reflejo de nuestro grado de humanidad? ¿Es indulgente la inteligencia? ¿Y la naturaleza? Y la propia vida, ¿podríamos calificarla de indulgente?
¿De veras es beneficiosa para el otro esa indulgencia injustificada? ¿O tal vez la mostramos únicamente para reclamar la misma indulgencia hacia nosotros?
¿Por qué tenemos la tendencia a ser más indulgentes con las personas que no conocemos que los que nos son más próximos? ¿Tal vez porque sus errores nos pueden afectar sólo muy tangencialmente?
¿Por qué, en definitiva, más con las personas que con los personajes?

24 de julio de 2008

La buena ingestión

El ser humano tiene la extraña tendencia a observar, controlar y analizar sus deposiciones, y olvida someter al mismo riguroso examen todo lo que ingiere.

23 de julio de 2008

22 de julio de 2008

El silencio

En tiempos de ruido ininterrumpido y palabrería vacía, el silencio adquiere un valor inestimable.

21 de julio de 2008

19 de julio de 2008

La renuncia

Toda consecución lleva implícita una renuncia, y este es un hecho que trasciende el poso de nuestra educación judeocristiana para concretarse en una pura cuestión de capacidad. La vida no es, pues, más que una interminable sucesión de cargas y descargas y, en función de nuestro afán, un conjunto de vistazos sobre cosas que deseamos cuando carecemos de ellas y que desechamos una vez conseguidas para hacer lugar a otras nuevas.

18 de julio de 2008

La volatilidad

Si, por necesidad o por elección, decides aferrarte a algo, hazlo en función de tu intención de no soltarte, pero nunca justificándote en la seguridad del anclaje. Mediante tu constancia, puedes hacer que una cosa sea durarera, pero jamás conseguirás que sea definitiva.

17 de julio de 2008

La búsqueda

De la misma manera que me parece sospechoso cualquier individuo que afirme que posee la razón, siento una simpatía que no puedo remediar hacia aquellos que luchan hasta la desesperación con la intención de tratar de alcanzarla.

16 de julio de 2008

La propagación del óxido

Si te dejas llevar por el abrazo tranquilizador, empático, amigable de la soledad, que sea un decisión consciente. Ten presente que ella trabaja de manera silenciosa, como el óxido, y que una vez que ha empezado su invasión no tiene vuelta atrás.

13 de julio de 2008

12 de julio de 2008

El riesgo

El fantasma del fanatismo acecha a aquellos individuos que necesitan una voz que les guíe a través de la existencia y que les otorgue "principios sólidos" a los que encomendarse. Deberíamos ser capaces de vivir en los intersticios de los conceptos, donde sólo está definido lo real y sensible, y donde se cohabita con la imprecisión y la duda, porque cada vez que transformamos una vaguedad en una precisión corremos el riesgo de caer en un dogma.

11 de julio de 2008

Contrapunto XIII

Espero no tener resueltas nunca todas mis dudas. No entiendo la vida sino como una exploración perpetua en la que cada pregunta se ramifica indefinidamente en otras preguntas, y éstas en otras, hasta formar un entramado impenetrable que, no obstante, otorga existencia al árbol.

10 de julio de 2008

La comprensión

El espiritualismo es la materialización, desde la ingenuidad más torpe y la dimisión intelectual más deplorable, de la impotencia de concebirse a sí mismo como ser humano.

9 de julio de 2008

La definición

Mis enemigos me definen mejor que mis amigos. Mis antipatías, mejor que mis simpatías. Mis carencias, mejor que mis cualidades. Mis hastíos, mejor que mis gustos.

8 de julio de 2008

El gregarismo

El número de afiliaciones nunca puede ser un citerio de valoración, ni siquiera tiene ningún significado en términos cuantitativos. La masa es, por definición, estúpida.

7 de julio de 2008

La autoindulgencia

Desconfía de quien hace alarde de sus debilidades: está enumerando todo lo que es capaz de perdonarse.

5 de julio de 2008

Las vías divergentes

No es ningún consuelo que, según la geometría euclidiana, dos líneas paralelas se encuentren en el infinito; ni siquiera la moderna teoría cuántica, a pesar de ser un paradigma del detalle, ahonde mucho más en ese sentido. En muchos casos, la intencionalidad no tiene ningún efecto, por mucha voluntad schopenhaueriana o nietzscheriana que pongamos.
La vida, por ejemplo, sería uno de los casos en que la intencionalidad no afecta a su recorrido, y sea cual sea nuestra voluntad, lo único que está a nuestro alcance es observar cómo continúa incansable, inexorable, insistentemente, mientras que el destino que habíamos previsto se niega a cumplirse.

4 de julio de 2008

La justicia humana

La proporcionalidad es un concepto extraño en todo cuanto hace referencia a la historia de la humanidad. El hecho de que, efectivamente, quienes cuenten la historia, tanto si son los vencedores como los perdedores, nunca sean objetivos, hace que todas las interpretaciones sean posibles; el historicismo sería el paradigma de este sesgo.

No obstante la dificultad de conseguir una mirada objetiva, hay algunos extremos sospechosos que tal vez podrían ser a la vez motivos de reflexión y vacunas contra la manipulación de los ideólogos; por ejemplo, no es difícil darse cuenta de que el número de verdugos acostumbra a superar al de las víctimas y el de los castigos al de los crímenes.

3 de julio de 2008

Contrapunto XI

La capacidad humana de autoengaño es infinita; a menudo actúa incluso a nivel lingüístico, confundiendo términos para adecuarlos a los significados que estamos dispuestos a asumir para cada concepto. "Felicidad" sería un ejemplo paradigmático de polisemia dirigida, e "ilusión" de polisemia intencional; el hecho que "estupidez" y "alienación", respectivamente, puedan llegar a confundirse con los ejemplos mencionados no preocupa al automentiroso ni al personaje instalado en el mundo autorreferencial de las apariencias.

2 de julio de 2008

El objetivo

Dada la imposibilidad efectiva de conocer todo aquello que nos concierne directamente como individuos, en definitiva, todo lo que nos es externo, la única indagación fructífera es aquella que bucea en nosotros mismos como único objeto perceptible y como único sujeto relevante.

1 de julio de 2008

La utilidad

Raramente nuestras conductas permiten ser tabuladas por separado, y eso que llamamos "conducta" no es más que la adición y sustracción de pequeños e irrelevantes elementos sucesivos, contaminados por grandilocuentes formulaciones programáticas que no acostumbran a poseer un sustrato real. Alcanzado este conocimiento, la duda existencial se muestra en la hipotética efectividad de llevar a cabo conductas que, aunque productivas tomadas por separado, en conjunto tienen un resultado de cero.

29 de junio de 2008

La culminación

La culminación de la vida no es función del tiempo transcurrido sino de su final. La vida es un continuum que no tiene etapas intermedias y que carece también de la posibilidad de evaluaciones parciales; nunca puede realizarse completamente más que en el momento de su extinción en un solo, terrible e ineluctable examen final.

28 de junio de 2008

El proselitismo

A los maestros que dan respuestas nunca les faltarán adeptos. Los que plantean preguntas estarán siempre solos.

27 de junio de 2008

Las coordenadas

El hombre es su único origen, su única materialidad, su único límite.
El pasado, el presente y el futuro de todo hombre están y sólo están en sí mismo.
El mito es la incapacidad para asumir el origen.
El alma es la incapacidad para asumir la materialidad.
La transcendencia es la incapacidad para asumir el límite.

26 de junio de 2008

El merecimiento

El odio más irracional es aquel que se siente por alguien a quien se ha amado. No hay ningún poder generativo alojado en ese odio, y más que dirigido al otro, su diana somos nosotros mismos, incapaces de perdonarnos haber sido capaces de amarle en el pasado. No hay peor humillación que comprender que aquel a quien amamos no se lo mereció nunca.

25 de junio de 2008

Contrapunto X

El ser incapaz de razonar sólo puede hablar de lo que sabe. El que puede razonar, además, puede hablar de lo que piensa.

24 de junio de 2008

El dogmático

El dogmático es aquel ser incapaz de concebir que la verdad exista independientemente de él mismo.

23 de junio de 2008

Los excesos

La humanidad sufre un exceso de ideologías y, como consecuencia, una escasez alarmante de ideas. También existe una enorme inflación de pensamientos y, realmente, muy poca gente capaz de pensar.

22 de junio de 2008

21 de junio de 2008

El silencio

El silencio de un hombre inteligente también nos habla. El imbécil nunca calla.

20 de junio de 2008

El abismo

Existe un abismo entre no creer en nada y no creer más que en lo increíble.

19 de junio de 2008

La confusión

Espiritualismo, misticismo… son los nuevos nombres de la ignorancia deseada y de la inocencia aprendida, de las creencias de los humildes, de las supersticiones de los manipuladores, del idealismo de los ingenuos.

18 de junio de 2008

La reconciliación

Es posible la reconciliación entre la razón y el corazón, una reconciliación que se materializa el día en que se ama lo que se comprende.

17 de junio de 2008

La simplicidad

A veces, en el silencio de la noche, o en el fondo sin eco del pozo de la desesperación, nos consolaría que nuestra vida fuera como una guía de ferrocarriles: caminos trazados, paradas programadas, desvíos planificados y asequibles mediante un simple cambio de agujas.

16 de junio de 2008

La inutilidad de la contención

No sirve de nada, no aprovecha nada, practicar los desenfrenos de manera liviana y refinada.

15 de junio de 2008

14 de junio de 2008

La acomodación

No deja de ser sorprendente la insistencia con que sobreviven los mitos en una sociedad que ha vivido la era de la Ilustración. El bienestar y la tecnificación han dejado al ser humano insensible al aliento de los dioses, y no todo el mundo puede soportar la libertad.

12 de junio de 2008

11 de junio de 2008

La felicidad

Deberíamos ser felices por tener lo que deseamos, no por tener lo que desean los demás.

10 de junio de 2008

La incontinencia

No es más impertinente quien no es capaz de hilvanar un discurso coherente que el incapaz de callarse.

9 de junio de 2008

Saldando cuentas

La principal razón para cultivar el conocimiento debería ser no morir estúpidos. O, por lo menos, no tan estúpidos como la mayoría.

8 de junio de 2008

La descompresión

La mejor válvula de escape para la ira es la agresión, pero siempre se puede intentar ser civilizado y contentarse con el insulto.

7 de junio de 2008

El respeto

Llamamos discusión respetuosa a aquella en la que, por temor a comprometernos, evitamos decir lo que pensamos.

6 de junio de 2008

5 de junio de 2008

La decepción

No hay peor decepción que la que se sufre cuando se orienta la vida para conseguir la apreciación de los demás.

4 de junio de 2008

Cada uno con su culpa

No deberíamos malgastar nuestra compasión con los imbéciles. Que ellos acarreen con su culpa.

2 de junio de 2008

Las carencias

A quien alardea de sus conocimientos, júzguesele por lo que ignora. A quien lamenta su ignorancia, valóresele por lo que sabe.

31 de mayo de 2008

La misoginia

Me importan tan poco las posesiones materiales que son muy pocas las cosas que despiertan mi interés.
Está tan lejos de mi ánimo convencer a los demás de mis ideas que son muy pocas las personas sobre las que pongo mi interés.

30 de mayo de 2008

Contrapunto IX

Evito siempre quedarme solo entre personas llenas de certezas. Son una gente terrible.

29 de mayo de 2008

28 de mayo de 2008

La sumisión

No entiendo esa extraña concentración de quien reza, ese replegarse sobre sí mismo… ¿Por qué nadie ríe cuando reza? ¿Por qué en un reclinatorio? ¿Por qué esa mirada baja?

27 de mayo de 2008

25 de mayo de 2008

La distinción aristocrática

La mayor diferencia entre la religión y la filosofía no reside ni en su contenido ni en sus fines, sino que aquélla es el consuelo de la plebe ignorante y ésta exclusiva de la elite cultivada.

24 de mayo de 2008

La plaga

Hay dos clases de hombres: los inteligentes que se creen ignorantes, y los ignorantes que se creen inteligentes. A los primeros se les llama sabios y no hacen ningún daño a nadie; los segundos son los estúpidos, y son una plaga.

23 de mayo de 2008

El Dios razonable

¡Qué Dios tan absurdo y previsible! Si nos concede bienes, es por liberalidad; si nos envía males, es para ponernos a prueba. Sería mucho más razonable al revés: que nos concediese bienes para ponernos a prueba y males indiscriminadamente. ¡Ése sí que sería un Dios comme il faut!

22 de mayo de 2008

La peor necedad

Hay dos clases de necios: los que saben que lo son y utilizan su necedad en beneficio propio, y los que se limitan a seguir la necedad de los demás.

21 de mayo de 2008

El resumen

Desgraciado aquel que, examinando su vida desde la perspectiva de los años, no puede más que resumirla en una serie de consignas ideológicas.

20 de mayo de 2008

La sustitución

Nuestro afán de transcendencia es huero, inútil y pretencioso. Cuando muramos, el mundo no sentirá nuestra pérdida; y si la sintiera, habrá muchas personas mucho más capaces para sustituirnos.

18 de mayo de 2008

La utilidad del consejo.

El consejo: perjudicial para quien lo da, inútil para quien lo recibe. Inútil para quien lo da, perjudicial para quien lo recibe. Perjudicial e inútil.

17 de mayo de 2008

La revelación

Crecí en la cultura de las verdades reveladas (yo soy el que soy y todo eso), por lo que me he pasado la vida esperando una carta, un telegrama, una llamada de teléfono. No se trataba de una espera consciente, desde luego. Me he dado cuenta ahora, de mayor, al reflexionar sobre mi existencia y advertir que siempre he atendido de forma un poco ansiosa el teléfono, que nunca he dejado de revisar la correspondencia (aunque fuera del banco), que he abierto la puerta de mi casa a todos, fueran testigos de Jehová o vendedores de aspiradoras. Incluso he invitado a los segundos a merendar, por si fueran portadores de un mensaje. He sufrido también la variante más cruel de esa espera: la de creer que podría serme revelada una novela genial, un poema único, una teoría científica definitiva. Pero jamás he tenido la suerte de escribir al dictado. Todo ha salido de mi pluma, a veces de manera harto dolorosa. Ocasionalmente, he sufrido destellos significativos, pero de apenas dos o tres segundos, y me cogían siempre fuera de la mesa de trabajo. Nada comparable a la alucinación continuada que permitió a Dante escribir La Divina Comedia o El Quijote a Cervantes. No he escuchado voces ni he visto apariciones. No he intuido nada que haya ocurrido días o semanas después. Ese silencio cósmico me ha hecho sentirme como una persona poco querida por los dioses. Visto, sin embargo, con la perspectiva que dan los años, casi es una bendición. No debe de ser fácil estar a la altura de la Teoría de la relatividad, de la Odisea, de la Interpretación de los sueños. Es un alivio saber que puedes dejar de atender el teléfono, de leer la correspondencia del banco o de abrir la puerta a los vendedores ambulantes sin que se pierda nada trascendental para la humanidad. Quizá he recibido la revelación de que no hay revelación, de la que tomo nota.
Juan José Millás, Tomo nota.

16 de mayo de 2008

14 de mayo de 2008

La renuncia

El peor nihilismo no es el producido por la renuncia a las creencias, sino por la renuncia a la razón.

13 de mayo de 2008

El punto de vista

Cuanto más hondo estés en el pozo, con más contraste verás la abertura. Conserva siempre la cabeza sobre los hombros.

11 de mayo de 2008

La construcción

Deberíamos obligarnos a vivir entre las ruinas de nuestro propio pasado, por ser nuestras, y por ser ruinas. No siempre lo que se construye aprovechando los cimientos de otro edificio anterior es mejor que el edificio original, y la rehabilitación no es siempre la opción más conveniente.

10 de mayo de 2008

La incredulidad fundamental

La incredulidad fundamental debe manifestarse mediante el escepticismo acerca de la capacidad del propio razonamiento.

9 de mayo de 2008

La fecundidad del dolor

La experimenación es siempre indolora si se la compara con el dolor que produce la impotencia intelectual para comprender ciertas cosas.

8 de mayo de 2008

El autoengaño reparador

En ciertos momentos, nos hacemos la ilusión de que la vida transcurre por el camino que hemos elegido, como si esa cruda realidad que llamamos destino pudiera doblegarse a nuestras exigencias. Es en esos momentos cuando acostumbramos a especular con la ilusión de ser felices. Pero la vida, tenaz, incansable, se encarga de llevar a cabo sus correcciones, de saldar sus ajustes de cuentas, para que no nos perdamos en el irreal mundo de los sueños y de los deseos, y nos obliga a volver a nuestra triste, inexorable e irremediable realidad.

7 de mayo de 2008

Contrapunto V

He tenido varias mujeres en mi vida. Desde la perspectiva que me dan los años tengo, excepto en un solo caso, muy pocos reproches que hacerles. Tampoco tengo, excepto en un solo caso, muchos recuerdos que valga la pena conservar.

5 de mayo de 2008

La contaminación

El recuerdo puede alterar los hechos hasta el punto de hacer irreconocible la realidad.

3 de mayo de 2008

El método

La religión es un intento para explicar lo inexplicable. La ciencia es un intento para probar lo improbable. Yo solamente quiero comprender.

30 de abril de 2008

El arrepentimiento consciente

Haya concluído con éxito o con fracaso, que te quede siempre la certeza de que aquello que has hecho debía ser intentado. Más vale que te arrepientas de lo que has hecho que no de no haberlo intentado.

28 de abril de 2008

Contrapunto IV

Conviene distinguir lo complejo de lo complicado. Igual que lo sencillo de lo simple.

27 de abril de 2008

Contrapunto III

Graffiti en una calle del barrio histórico de Lérida: “¡No más utopías, por compasión!”

26 de abril de 2008

La propagación de los gérmenes

Las ideas son creadas por mentes, y a pesar de su inmaterialidad pueden invadir cerebros. Ten siempre alerta tu sistema inmunológico para que sepa distinguir su naturaleza; y para todas aquellas que conlleven una carga genética de ideología, de dogmatismo, de irracionalidad, protege siempre tu cerebro de la infección.